QUIÉNES SOMOS
Somos un Concilio Internacional de Iglesias comprometido con la proclamación del Evangelio de Jesucristo. Desde nuestros comienzos en 1983, hemos llevado la Palabra de Dios a través de diferentes medios de comunicación y, con el paso de los años, hemos extendido nuestra labor utilizando también la internet para alcanzar vidas dentro y fuera de nuestras fronteras.
Somos un ministerio con un llamado de Dios a la evangelización, a la enseñanza de las Sagradas Escrituras y a la exhortación de la conciencia de todo aquel que escucha el mensaje del Evangelio. Somos una Iglesia cristocéntrica, fundamentada en el Señor Jesucristo y en su Palabra, procurando manifestar el amor de Dios mediante el servicio, la transparencia, la integridad, la unidad y la integración de nuevas generaciones de obreros y ministros comprometidos con la obra del Señor.
Como Concilio, servimos al prójimo con entrega y dedicación, procurando inspirar amor, unidad, fe y esperanza. Nuestra misión es proclamar a Jesucristo, restaurar vidas y alcanzar las naciones mediante la predicación del Evangelio, la enseñanza de la Palabra de Dios y el servicio cristiano. Trabajamos para llevar el mensaje de salvación al perdido, fortalecer al creyente, restaurar al caído y preparar obreros y ministros que puedan servir con fidelidad, integridad y excelencia en la obra del Señor.
Nuestra visión es continuar extendiendo el Evangelio de Jesucristo, estableciendo y fortaleciendo iglesias y ministerios que permanezcan firmes en la fe y comprometidos con la sana doctrina. Deseamos alcanzar a las nuevas generaciones, formar líderes y ministros preparados en la Palabra de Dios y utilizar responsablemente los medios disponibles para comunicar el mensaje de Cristo a nuestras comunidades y a las naciones.
Jesucristo es el centro de nuestro ministerio y las Sagradas Escrituras son nuestro fundamento. Procuramos que nuestra predicación, enseñanza, liderazgo y servicio estén sujetos a los principios establecidos en la Palabra de Dios. No buscamos solamente crecimiento institucional, sino también crecimiento espiritual.
Nuestras iglesias procuran ser vivas, alegres, serviciales, visionarias, unidas, transparentes, participativas, pacificadoras, fructíferas, misericordiosas, compasivas y estudiosas de la Palabra de Dios. Deseamos que cada congregación sea un lugar donde Jesucristo sea exaltado, la Palabra sea enseñada, la oración ocupe un lugar fundamental, las familias sean fortalecidas y las nuevas generaciones encuentren oportunidades para servir al Señor.
Nuestro compromiso es permanecer fieles al llamado que Dios nos ha entregado. Continuaremos trabajando para evangelizar al perdido, restaurar vidas, fortalecer iglesias, preparar obreros y ministros y llevar el mensaje de Jesucristo a las naciones. Reconocemos con gratitud todo lo que Dios ha hecho desde nuestros comienzos, pero entendemos también que todavía queda mucho por hacer.
Por eso continuamos avanzando con fe, proclamando de generación en generación que Jesucristo sigue siendo el centro, su palabra sigue siendo nuestro fundamento y la evangelización sigue siendo nuestra misión.